La vida es también aquello que no contamos





La vida es también aquello que no contamos. Y es que la vida tiene una cara B.

Que puede ser un mal despertar, con el pelo revuelto y los ojos pegados. Un día que nos cuesta empezar. La pereza de algunos reencuentros. El miedo escénico que camuflamos con risas forzadas y miradas que buscan apoyo para seguir. 

La vida también es equivocarse conscientemente, y saber que volveremos a hacerlo mal. Aceptarlo. Es comernos algo prohibido cuando nadie nos ve, es mentir sobre el número de copas que nos tomamos anoche. Es contar por quinta vez aquella anécdota de la universidad que ya todos conocen. Es llevarte una talla menos al probador con la esperanza de que nos valga. Es mal cantar en inglés las canciones que suenan en el coche. 

O tratar de contener el llanto en el cine, porque la película tampoco es para tanto. Es olvidarse de una fecha señalada o de devolver una llamada. La vida tiene otra cara, la que nunca maquillamos, la que no se enseña en fotos o entradas bonitas de Facebook. La vida tiene esa cara B y la tenemos todos. Y, a veces, se nos transparenta.

La vida tiene también un lado oculto, imaginado, un sueño que cada uno tenemos y que no siempre perseguimos. La vida tiene una cara B que es donde aprovechamos para soñar como queremos que sea la cara A. Y quizá sea ahí, es el trastero, donde tengamos que empezar a reinventarnos, a soñarnos. 

La vida es maravillosa. Con todas sus caras.  




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