Soy viajera de tren con asiento en ventanilla



Escojo rincones donde nadie me encuentre y me permita observar sin ser vista. Me atrapa esa sensación de viajera de tren con asiento en ventanilla. El placer de inventar el argumento de las historias que pasan frente a mis ojos. 

Sueño con colarme en portales antiguos, en cocinas con olor a vida y a pan caliente, en bibliotecas y despachos de aquellos que crujen al pisar. 

Escojo rincones donde nadie me encuentre, pero a ti te mando señales de humo para que me acompañes. Ese es el resumen de mi vida actual.














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Voy a elegir melancolía ...



Me pregunto si será melancolía, miedo, cansancio mental o, simplemente, que mi cabeza funciona a más revoluciones de lo que soy capaz de asimilar. 

Voy a elegir melancolía, por su belleza. Es como los días de niebla, que a muchos molestan pero a mí me envuelven e inspiran. Voy a elegir subirme a la noria emocional y tomar algo para el dolor de cabeza que me espera. 

De momento, he parado todo, he salido a dar un paseo por el río, he comprado flores 
y huele otra vez a café.

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Dormir a sonrisa suelta


Desde que estamos juntos y compartimos almohada, duermo a sonrisa suelta.





... el mapa de tu cuerpo se ha tatuado en mi almohada ...



... mi mirada es el eco de la tuya ... 


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No me llames loca




El teléfono ha dejado de sonar. Y yo, he dejado de contemplarlo en silencio esperando, sin mucha fe, una luz en su pantalla. Supongo que ha sido a la par, o al menos, eso quiero pensar. 




Se han acabado las jornadas de puertas abiertas de mis emociones. Ya sólo admito pases con invitación, abrazos cercanos, espacios pequeños y miradas tan próximas que casi nos podamos rozar  con las pestañas.  




Y no me llames loca, ni me acuses de haberme vuelto austera y solitaria. Soy la misma, la misma piel, el mismo cúmulo de dudas y deseos. Quizá lo que haya cambiado es la manera de mostrarme en el escaparate. Eso, y que haya echado las cortinas para filtrar la luz. 

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Estoy dejando reposar el café ...




Estoy dejando reposar el café.

Y también estoy dejando reposar la vida. Estoy esperando que todo se coloque, que el tiempo haga su trabajo, que la vida que construyo tome forma, que los cimientos cojan consistencia, y entonces, saborear la taza del café más puro del mundo, sin edulcorar, puro, fuerte, eso sí, acompañado de algo dulce ... Uhm!!!  No pienso dejar ni las migajas ... 

Ay!! Si me escucháis suspirar, es que estoy dejando reposar el café. Y la vida.






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¿Dónde van las miradas perdidas?

(una historia contenida en una mirada perdida)





No sé donde irán las de los demás, las mías van a un recuerdo lejano, a ese intento desesperado de traerlo al presente del modo más fiel posible. A un estribillo, a una frase que usaba de pequeña, a un sonido que me despierta el modo nostálgico, a un olor. 

Podría llenar un solar sólo con mis miradas perdidas. Las tengo de todo tipo. Las que surgen cuando algo me aburre o no me interesa. Las que provoca el fuego de mi chimenea, o la lluvia, o, sobre todo, la nieve al caer. También están las que deja el amor, con suspiro incorporado, las que provoca el estallido del sexo, o escuchar una propuesta poco decente. 

Tengo miradas perdidas que no saben dónde nacen ni por qué. Tengo también mis miradas perdidas preferidas, que suelen ser las que desembocan en el comienzo de un relato. Y luego están las de los demás, que me llevan a imaginar y volar detrás de ellas. Miradas que me provocan y lanzan mi imaginación a volar sin red. Miradas robadas, miradas que lo cuentan todo sin contarte nada.



¿Dónde van las miradas perdidas?

A vosotros, a todos los que me permitís colarme en ellas, aunque a veces no lo sepáis, GRACIAS.


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Se me acaba el año ...







Se me acaba el año y me doy cuenta de que se me quedan muchos libros a medias y muchos más sin leer. Tengo planes incompletos y listas en libretas que no consigo terminar de tachar. Se me han quedado películas por ver y exposiciones por visitar. No he cumplido ni todas mis promesas y menos aún mis propósitos. 

Se me acaba el año y no te dije todo lo que se me pasa por la cabeza, ni todo lo que me late en el corazón. Se termina el año y el mapa de destinos contigo sigue incompleto. Se nos va un año y tengo tantos lugares donde despertar de tu mano aún sin usar ... 

Se me acaba el año y miro atrás y siento que se me va a quedar corta esta vida para vivir todas esas listas, promesas, planes o proyectos que tengo en la cabeza. Pero también, se me acaba el año, miro hacia atrás y sonrío. Estoy llena de promesas, planes, proyectos, ideas, momentos contigo, momentos conmigo, sitios por descubrir, GANAS! 

Se me acaba el año y yo ya estoy llenando el que viene.



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